Posted: 2006-05-13 01:30
EL MAESTRO
No han sido pocas las ocasiones en las cuales hemos escuchados frases como las siguientes: \"Pedir al Maestro\", \"Vibrar en el aura del Maestro\", \"Estar a los pies del Maestro\", \"Estar en comunión con el Maestro\", etc.
Muchas veces, tal vez, nos hemos preguntado cual es el sentido preciso, acertado de tales afirmaciones que nos sugieren diversas imágenes un tanto simbólicas, pero no por eso carentes o desprovistas de una realidad desbordante para aquél que ha podido elevarse y apreciarlas en su justa dimensión.
Pero, ¿Quién es el Maestro?, o tal vez debiera decirse, ¿Qué es el Maestro?, obviamente que esta última pregunta va sin la intención de clasificarlo o describirlo como mero objeto material.
¿Cómo entender la diversidad de cosas que se nos dicen y enseñan si aun no tenemos la madurez para desencriptar este lenguaje en ocasiones simbólico y obvio a la vez, que disfraza hasta la verdad más inmediata a nosotros, seres incapaces de concebir la maravilla infinita de todo cuanto existe?
¿Cómo pretender definir con palabras lo que es el Maestro si nosotros mismo no comprendemos a ciencia cierta la magnitud de su obra, el alcance de su Espíritu, y lo que en definitiva encarna como personalidad humana que fue y posiblemente será?
¿Cómo saber lo que es ser Maestro si no podemos comprender -porque no hemos vivido- el sacrificio que debe significar embutirse en un estructura física como la humana, y padecer toda clase de males, ya sea provenientes de las limitaciones inherentes y propias de su cuerpo o de los infames ataques de aquéllos que, paradojálmente, él mismo pretende guiar, purificar y elevar?
Y en definitiva, ¿Cómo saber lo que es ser Maestro si nosotros mismos no lo somos ya?
Se ha dicho que el ser humano aun fantaseando en los atributos de Dios, queda muy por debajo de las virtudes y alcances del Maestro. Y ésto no quiere decir que éste sea el mismísimo Dios en un sentido estricto. El Maestro ha conseguido reencontrarse e identificarse con la \"perfección\" del arquetipo humano (AUM); de ahí que nosotros, seres en trance de perfeccionamiento y que nos encontramos muy por debajo de los niveles de Conciencia del Maestro, quedemos maravillados y deslumbrados ante dicha majestad espiritual, que, de igual modo que nosotros, sigue camino hacia lo Eterno.
He de resaltar aquí que: El Maestro como personalidad, ser humano, y hombre que fue, representaba o mejor dicho encarnaba los Principios Universales.
Muchas veces no demoramos en criticar las actitudes de adoración y de culto nacidas en diversos sistemas, pero en ciertas oportunidades nos referimos a la persona del Maestro sin la debida precaución y cautela de no adoptar, subrepticiamente, las mismas actitudes antes señaladas; las cuales, por lo demás, se encuentran en franca oposición con nuestra supuesta calidad de Universalistas.
Esto resulta comprensible si consideramos que para realizar con éxito prácticas de verdadera rehabilitación espiritual, hay que poseer un vehículo mental adecuado y un corazón puro, noble, y dispuesto; en una palabra, se debe tener ya algo de sabio.
Y para llegar a tener dichas condiciones, debe el individuo comenzar esta tarea de automejoramiento superando sus deficiencias inmediatas de cualquier índole; en síntesis, debe prepararse en forma cabal para así obtener logros paulatinos de mayor envergadura y trascendencia. He ahí uno de los objetivos principales y básicos de la Iniciación Espiritual: el desarrollo de nuestra Voluntad.
Retomando el inicial y, para algunos, delicado tema, debiéramos hacernos la siguiente pregunta a la brevedad: ¿Cuál es el concepto que tenemos del Maestro, o la imagen mental que cobijamos al abstraernos para entrar en comunión con éste?
Por lo que se sabe, el Maestro en estos momentos no está encarnado, y aunque estuviera en cuerpo físico entre nosotros... ¿Pensamos en el Maestro o nos lo imaginamos como aquella fotografía que alguna vez vimos y nos hizo dar rienda suelta a toda clase de fantasías dignas de una novela de ciencia ficción? He de recordar aquí las palabras del Maestro. Y dice: \"La concentración sobre la personalidad del Maestro con la esperanza de obtener un contacto personal con éste (ya sea en los planos visibles o invisibles), sólo hace retrasar dicho \"contacto\", y tal proceder sólo genera, paradojálmente para el estudiante, el alejamiento de la condición llamada discípulo aceptado (y por consiguiente de su Maestro).\"
Toda verdad es y no es, dependiendo del cristal con que se la mira y contempla. A modo de ejemplo, puedo decir: \"soy perfección\" ¡pero en lo íntimo de mi ser! De igual forma, puedo decir: \"soy imperfección\" ¡pero en lo externo, en todas mis estructuras sujetas a mejoramiento! Como se puede apreciar no existe paradoja alguna si sabemos ubicar las afirmaciones que damos por ciertas, en su contexto, en el plano de realidad a las que pertenecen.
Es así como muchas veces en asuntos \"elevados\" la diferencia entre lo \"verdadero\" y lo \"falso\", entre lo \"correcto\" e \"incorrecto\" es mínima, sutilísima, pero que al momento de concretizarlas, de hacerlas realidad, podemos obtener resultantes totalmente antagónicas y opuestas.
El Maestro puede que sea y no sea lo que pensamos o imaginamos que es... pero eso, ¿Nos sirve de algo si no atendemos a nuestras necesidades y obligaciones de carácter inmediato? ¿De qué nos sirve llevar una imagen, ya sea pintada o retratada en la billetera o cartera, a modo de mágico amuleto, si no practicamos y llevamos a cabo lo que el nos indica en la más reveladora fotografía o, si se quiere, radiografía que tenemos de Él?, sus lecciones y enseñanzas.
El mejor amuleto que podamos tener somos nosotros mismos cuando nos hemos cultivado, armonizado e identificado con los Principios Universales. Aprendamos entonces a acrecentar nuestra seguridad en nosotros mismos, en la certeza de que podremos lograr correcta expresión de nuestras infinitas potencialidades, siempre que forjemos una actitud mental perfectiva a base de íntimos esfuerzos; en suma, aprendamos a hacernos fuertes y merecedores de las innumerables bendiciones que pudiese \"prodigarnos el Maestro\"... Recordemos que: \"La formación del carácter es lo primordial en todo ideal\".
El ser humano es capaz de lograr todo cuanto ansíe, si sabe pagar con la moneda que le exige la Naturaleza: el esfuerzo... acertado, inteligente, y sostenido.
El Maestro es expresión viviente -ya sea que esté encarnado o no- de los Principios Universales, es el Hijo del Espíritu en el cual se apoya el ser humano en sus empeños perfectivos, al internarse en este sendero que conduce hacia lo Infinito y Eterno, llamado Iniciación Espiritual.
Nelson Castillo Tagle. Santiago de Chile, 22 de agosto de 1994.