Posted: 2008-03-23 02:03, Edited: 2008-03-22 22:03
De vez en cuando se deja oir esa frase tan desagradable para mi: "La necesidad tiene cara de hereje". Generalmente la oigo cuando las circunstancias se presentan injustas y el individuo se ve obligado a asumir y a aceptar en contra de su voluntad, la mayoría de las veces, ciertas condiciones no favorables.
Siempre, de manera algo altiva (lo reconozco) le he agregado a la mentada frase el epíteto "pero la diginidad tiene cara de príncipe", para recordar a mi mismo que no hay valor más importante que la dignidad y la misma me resulta muy difícil de tranzar, incluso de manera política (es un problema de mi luna en aries...).
En el 98, después de pacientemente ser vapuleado por la ineficiencia burocrática de una "multinacional" decidí renunciar a la misma, dar un salto hacia la nada laboral. En su momento muchos compañeros de trabajo me preguntaban que cual era la nueva oferta de trabajo por la cual dejaba mi actual sustento. Ante la respuesta de que no existía otra opción y que me dicisión era motivada por éste y aquel motivo, recibía el típico comentario: "Piénsalo", que no es mas que la versión resumida de la frase esa: "La necesidad tiene cara de hereje". A la mierda.
Haciando limpieza "forzada" en mi "estudio" (simple habitación dispuesta para las labores en casa) me encontré con un disquete en donde apareció la carta que en su momento envié a la "Chief" en Bocaratón -Miami- Headquarter Unisys Corporation.
A pesar de lo duro y amargo que fué el tránsito, hoy poy hoy, al reerla ha sido motivo de una dulce alegría. Si, no lo niego y soy sincero, es una decisión, como pocas, por la cual estaré siempre orgulloso (aun cuando no me considero una persona orgullosa). Hacer valer el derecho inalienable de cada individuo de convertirse en amo de su destino y de no ser objeto de desconsideración cual peón de ajedrez, cuyo destino se encuentra en la manos de otros y no las propias, es de un valor inestimable. Por ello la dignidad no tiene precio y su cara luce como la de un Príncipe.
"Estimada Virginia,
Para mí en lo personal es muy lamentable comunicarte, aun más por este medio, que en el día de ayer le he informado a Luis E. Henríquez mi decisión de renunciar a mi actual cargo como empleado de Unisys.
Me adelanto a clarificarte que mi decisión ha sido tomada serenamente; condición, según veo, indispensable y necesaria en casos como este, y que por lo mismo no ha sido determinada en función de algún "desbordamiento emocional repentino"...
Dentro de las razones que me han obligado a tomar esta decisión, puedo decirte que estas son tanto de aspectos personales, como profesionales.
En el primero de estos aspectos, y sin entrar en mayores detalles, puedo mencionarte que estos meses de incertidumbre han significado un alto costo emocional, tanto para mí como para mi familia...
En el segundo de los aspectos, puedo decirte que también ha existido la incertidumbre constante, de un tiempo a la fecha, de si UNISYS "desea" continuar con el plan UniCard. En virtud de esto, es que pienso que es preferible realizar mi retiro ahora, y no después, estando en un país extranjero, con el consiguiente costo tanto para la compañía como para mi persona. En vista de esto es que he hablado con Luis acerca de una posible negociación de mí salida de la compañía. El me ha remitido a tu persona.
Por otro lado, dado que existen compromisos contraídos con bastante anterioridad a esta decisión mía que ahora te presento, es que le he señalado a Luis E. mi total voluntad de viajar a Colombia y luego a Dominicana, si así él lo dispone. Sin embargo, me dice Luis que la decisión última debieras tomarla tú, aun cuando él desearía que yo viajase a esos compromisos.
Por otra parte, pienso que en lo personal sería bastante feo de mi parte notificar esta decisión estando en un país diferente al de Chile, ya sea en Colombia, en Dominicana, o bien, en Venezuela. Efectivamente, mi deseo es renunciar, pero en forma armoniosa y como caballero...
Antes de despedirme, Virginia, aprovecho para enviarte mi sincera disculpa por toda esta situación, la cual me ha sobrepasado y obligado a tomar esta determinación.
Apelando a tu comprensión, se despide muy Atte.,
Nelson E. Castillo Tagle"




